Jorge “Pelaín” Nassif eligió una salida desesperada: saltar desde el segundo piso de la casa de su pareja para evitar ser detenido. No sabía que los policías ya habían anticipado esa maniobra. Apostados en el terreno lindero, esperaron su caída. Ahí terminó la fuga de un hombre señalado como proveedor de droga en el sur tucumano y en Termas de Río Hondo.

Su nombre había aparecido en una investigación de la Didrop Sur, dirigida por el fiscal Carlos Sale. Según el expediente, abastecía de cocaína y marihuana a distintos puntos de venta. En noviembre, cuando fueron a buscarlo a su casa en Famaillá, logró escapar. Desde entonces, estuvo prófugo casi cinco meses.

Durante ese tiempo, los investigadores sospecharon que se ocultaba fuera de la provincia, aunque regresaba de manera esporádica para ver a su pareja, una empleada legislativa que habría sido desvinculada tras confirmarse la relación que mantenía con el sospechoso. Su casa fue allanada dos veces sin resultados. La versión que manejan los pesquisas es que no permanecía en el mismo lugar, sino que cambiaba de domicilio constantemente.

El dato clave llegó en los últimos días: Nassif volvería. Ayer, en plena tormenta, los efectivos del Grupo CERO y los investigadores montaron el operativo. Cuando intentó huir por los techos y saltar hacia un terreno vecino en el que no había ningún tipo de construcción, fue reducido. “Sentimos unos gritos y después el ruido de unas chapas. El personal levantó esos elementos y descubrió que estaba allí”, sostuvo el comisario Jorge Nacusse, titular de la Dirección General de Drogas Peligrosas (Digedrop).

REDUCIDO. El acusado de comercialización de droga saltó de un segundo piso a una propiedad privada para evitar ser detenido.

Un nombre conocido

Nassif ya había estado en el radar público. En 2022, fue víctima de un violento episodio protagonizado por la banda de los llamados “narcopolicías”. La Justicia lo investigó como un robo, aunque los pesquisas no descartaron que se tratara de un intento de secuestro. Ese grupo se dedicaba a robar droga o capturar supuestos narcos para exigir rescates en dinero o estupefacientes.

En el juicio que se realizó y en el que terminaron condenados tres policías que estaban en actividad el día del hecho, Nassif dijo que se dedicaba a la compra y venta de automotores. Explicó que, al tratarse de operaciones en el mercado informal, no podía justificar sus ingresos.

En su versión exculpatoria, uno de los acusados confesó que sus compañeros decidieron ingresar al domicilio sin una orden judicial porque habían recibido información de que estaba por recibir un cargamento de droga. “Lo hicimos para quedar bien con nuestros superiores”, dijo Guillermo Fernández, que terminó siendo condenado.

“Parece mentira, pero acá la víctima soy yo y pareciera que me quieren investigar”, señaló “Pelaín” cuando las partes comenzaron a indagar sobre sus supuestos vínculos con el narcotráfico.

Aunque no registra condenas por narcotráfico, sí habría sido vinculado a la banda de Ricardo “Chichi” López, dedicada a asaltar camiones bajo la modalidad conocida como “piratas del asfalto”.

Voceros de la Policía admitieron que su nombre aparecía desde hacía tiempo en distintas causas. “Era una persona mencionada en investigaciones vinculadas a drogas. Se lo siguió hasta lograr su detención”, explicó el jefe de la fuerza.

La obsesión que lo expuso

En los últimos años, Nassif extremó sus medidas de seguridad. Instaló cámaras, reforzó accesos y monitoreaba cada movimiento desde el interior de la vivienda.

Sin embargo, ese mismo sistema terminó jugando en su contra. Cuando escapó en noviembre, los investigadores secuestraron los dispositivos de almacenamiento de las cámaras. Al analizar las imágenes, encontraron registros en los que se lo vería manipulando droga.

MOLESTO. Nassif se mostró en el juicio contra los

También había reforzado el portón de la casa donde se ocultaba, un detalle que llamó la atención de los investigadores. “Allanamos dos veces ese domicilio y no tenía ese sistema”, explicó el comisario Nacusse.

El final fue casi una síntesis de su historia reciente: quiso escapar como otras veces, pero esta vez ya lo estaban esperando. Y las mismas herramientas que había instalado para protegerse terminaron siendo clave para incriminarlo.